Bolsas de Regalo
Relato
Hacía tres meses había comenzado a trabajar en esa empresa, donde cada año se celebraba un “amigo secreto” el día antes de navidad.
Lee DongHae no estaba familiarizado con esas cosas, después de todo, en sus antiguos trabajos no había ningún tipo de actividad como esa.
Claro, de vez en cuando hacían amigo secreto, pero sólo en un grupo pequeño de amigos, no una sección entera de trabajadores. Le parecía
interesante la forma en que las cosas funcionaban en la nueva empresa, de cierto modo agradeció el hecho de haber sido despedido de su
antiguo empleo por tener condición sexual un tanto “distinta”. En su nuevo empleo le pagaban bien, no abusaban de él y además de ello lo
trataban bien, como a cualquier otra persona, claro que aquí nadie sabía que era homosexual y que tenía cierto interés en su jefe, jefe
que tenía a más de la mitad de las secretarias enamoradas, la mitad, porque la otra mitad estaba casada y con hijos, aunque eso no quería
decir que no fantasearan un poco con el jefe que era unos años menor que muchos de los que trabajaban ahí. Parecía increíble aquello, pero
DongHae creía que las personas con iniciativa e ideas novedosas siempre salen adelante, aunque su caso haya sido la excepción a todo ello.
Y fue cuando sacó un papel de una pequeña bolsa de plástico cuando DongHae pensó que realmente le gustaba trabajar en esa empresa, con esas
personas (a pesar que sólo conocía a un cuarto de ellas, el otro tercio eran unos completos desconocidos para él.). Le parecía divertido
recibir regalos y regalar algo. Claro que cuando sacó el papel y vio el nombre escrito en él, Lee DongHae se preguntó “¿Quién demonios es
Kim YoungWoon?” mientras miraba en la habitación a alguien que pudiera llevar ese nombre. Claro que por los rostros no podía saber si se
llamaba de tal manera o no. Maldijo su suerte, hubiera deseado que le tocara alguien como JungSu o HeeChul, pero no, tenía que tocarle
YoungWoon, un hombre al cual ni siquiera conocía. ¿Cómo iba a saber qué regalarle? Aturdido por el papel, Lee DongHae salió de la habitación
acompañado por un alegre HeeChul que sonreía de oreja a oreja. Seguramente le tocó esa secretaria a la cual había mirado durante una semana,
diciendo que era hermosa y quería una noche de pasión con ella, pensó el castaño mientras se sentaba en su cubículo. No pasaron más de cinco
minutos cuando KangIn entraba a su cubículo sonriente, revolviendo su cabello mientras se sentaba sobre su escritorio.
Fuente: Blog